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Travesía e intervenciones por Canasí


Día 1ro sábado

Atravesamos el río con la mochila llena de piedras, el transporte no fue tan molesto, el río estaba claro y el día despejado, comenzamos por poner las piedras mani, en las orillas del río de donde las había sacado anteriormente, las separé, tratando de que quedasen en sitios que a pesar de ser  visibles no lo eran tanto ya que se camuflaban con  las otras piedras. Tomó parte de la mañana, ya eran cerca de las 12, al terminar fuimos a la playita a poner las stupas, el mar estaba realmente bello,  los restos de barquitos  portugueses pululaban por todas partes, sabiendo lo dañino que pueden ser tratamos de no toparnos con uno, en un sitio como éste lo mejor es evitar percances de ese tipo. Ponerlas fue un juego de niños, probar los lugares y los matices que cada uno de ellos le brindaba, está todo plagado de las chinas pelonas con las que confeccioné estas stupitas; es agradable traerlas de regreso, ya son como las 2pm, hay que apurarse.

Hay suficiente piedras grandes como para hacer unas cuantas stupas para el lugar, en la recogida de ellas sufrimos un pequeño accidente, ya que las piedras están en el agua por casi nada; a Eloy le roza un barquito portugués. Están terminadas, son cuatro, hora de almorzar.

"RESPIRA"

Nos movemos hacia el posible lugar en donde debemos acampar, hay que trabajar rápido, selecciono el sitio  y me pongo a pensar en el texto a poner, solo me incita el deseo de poner “Respira”,  es lo que hago, cincel y martillo, aprovecho la zona del rompiente, la piedra es muy suave como la cocoa, el agua aturde un poco, casi me arrastra con ella, debo cuidar no se caigan los cinceles, y el sol, son casi las 5, terminada.



Ah,  la tarea de todas, preparan la cabaña, como malos exploradores dejamos para último lo que primero debe hacerse, seleccionar un lugar para la tienda y recoger leña, no había mucha elección en un arrecife,  yo escojo uno entre matas de uva caleta  pero entre las raíces y piedras es imposible. Eloy encuentra uno que según parece ya había sido usado antes, la tierra y las piedras están mejor allí, recogemos yerba para suavizar el terreno, está oscureciendo, primera casa de campaña que montamos en nuestra vida y por lo demás cuántas varillas, terminada la operación, no tenemos linterna, con la escasa luz que queda nos bañamos en el mar y comimos. Afortunadamente no teníamos que cocinar, prendimos una botella con querosén que encontramos gracias al desastre que dejan los campistas irresponsables o solo creen que otro lo necesitará. ¡No!,  la luna desaparecida, es tan grande la oscuridad que ni las manos nos vemos,  esto algo tensa, no me gusta que se vea más fuera que dentro, tratamos de dormir, quién puede, yo estaba “cagada”, pura paranoia. Afuera solo se ven los punticos lejanos de los pescadores que se asemejan a las estrellas.

1am. Sentimos ruido de  un carro, tratamos de no respirar siquiera, ruido de pisadas y burlas y gente diciendo malas palabras, miramos por un hoyito de la tienda, no se veía nada, seguían en su fanfarronada y casi al irse, sentimos que dicen “pero, mira, si hay una tienda ahí”, ya me cagué de miedo y Eloy, bueno, haciendo su papel. Nos llaman, el salé, estaba asustada, le piden nuestros carnets, eran guardias, él entra, los coge tratando de no estar nervioso, allí en ese fin del mundo quién te ayuda y con los cuentos de violaciones ya tenía bastante, los guardias vieron nuestras identificaciones y yo adentro con un cuchillo mata vaca como una loca, si sentía que sucedía algo extraño afuera, salía con eso yo no sé a qué, a saber, preguntaron qué hacíamos y desde cuando estábamos allí, se pusieron a hacer chistes y se relajó la tensión. Le dijeron a  Eloy que allí había una base militar y que debían hacer ronda todas las noches, que la gente se iban del país por esa zona, y alabaron nuestro campamento que estaba casi invisible, además de todos los palos que les puse por si alguien intentaba entrar por lo menos se caería, se fueron, sonido del carro que se aleja, estoy muy nerviosa para dormir, a lo lejos gritos y gemidos de perros, lo que faltaba y que no amanecía, se acercaba el sonido y sentimos pisadas de animales, olfateando la tienda y peleando,  miramos por la ventanita de la tienda eran dos perros que en la oscuridad parecían cujo el perro asesino y el sabueso de los Baskerville, la imaginación y la noche son muy locas, intentamos dormir.

STUPAS

Hay suficiente piedras grandes como para hacer unas cuantas stupas para el lugar, en la recogida de ellas sufrimos un pequeño accidente, ya que las piedras están en el agua por casi nada; a Eloy le roza un barquito portugués. Están terminadas, son cuatro, hora de almorzar.


2do día domingo:

Amaneció y los perros eran un perro parecido al quijote extremadamente flaco y lleno de sarna y un enanito muy cariñoso, eso recuerda lo que dice el lama Gendum rimpoche, en la oscuridad un pedazo de soga nos parece una serpiente, iluminando el lugar podemos ver lo que realmente son, la mañana te hace olvidar los temores de la noche y disfrutas cada trozo de luz cada fragmento está lleno de belleza, todavía quedaban pescadores rezagados y desayunamos al aire libre, llegaron cuando recogíamos, unos buzos que estuvieron mirando la obra y se reían, el lugar era su plataforma para lanzarse al mar, que cosa más vital que respirar, el regreso a la Habana fue bueno.